Un Cuento de Navidad: La Niña al pie del árbol de Navidad

Eran tiempos de Noche Buena, hace años atrás, como era habitual la Niña al pie del árbol de Navidad no podía evitar una grande emoción. Esa que producía observar a hurtadillas cómo en la casa de sus vecinos, tras la música de parranda y aguinaldos, el disfrute estaba por comenzar.

Algarabía, llegadas apuradas y la selección del mejor puesto dentro de la rueda familiar para disponerse por turnos a decir: «y mi regalo es para…» Abrazos, caras llenas de sorpresa de saberse adivinado el deseo a través de un regalo esperado y otras no tanto pero cuanto gozo en aquel ritual.

Preguntaba la Niña al pie del árbol de Navidad «¿Por qué no es así en mi casa?», sólo quería sentir la alegría de sus vecinos. Los intentos por despertar aquella emoción entre los suyos habían sido vanos pero probó, una y otra vez,  sólo quería traer alegría a su casa.

Símbolo de la Navidad
 Símbolo de la Navidad

Guardaba el dinero que recibía, construía regalos con sus manos, la Niña al pie del árbol de Navidad tan solo quería traer alegría a su casa. procuraba de manera cuidadosa que toda su  familia recibiera al menos un detalle con el cual lograr caras de sorpresa, como las de sus vecinos.

Las veces que completó los regalos no sintió alegría, gozo, ni un emocionado «gracias» entre los suyos pues nadie parecía vivir aquel sentimiento como ella, sería esta la fantasía solitaria de la Niña al pie del árbol de Navidad que no podría contar sin que se asomara un suspiro de desaliento. 

El afán de la Niña al pie del árbol de Navidad por ver alegría en su casa se había transformado en un evento incomprensiblemente jocoso. Nadie parecía compartir el sentido de aquel deseo, la emoción de la familia en celebración, con lágrimas de desilusión la niña finalmente dejó de intentarlo.

La Niña al pie del árbol de Navidad, creció y aun conservaba su deseo de disfrutar compartiendo la emoción de celebrar y dispuso su intento. Esta vez ya había descubierto que después de la música y la emoción la casa de los vecinos quedaba sola y nadie recordaba los regalos.

¿Qué había sucedido con aquellas caras de sorpresa ante el vistoso empaque del regalo más deseado y más esperado? ¿Había acaso alegría en el corazón? Ya antes la Niña al pie del árbol de Navidad había escuchado«la navidad es para los niños», y puedes entenderlo si lo has vivido.

Los Niños Pequeños son los que ayudan a los Niños Grandes a recuperar el deseo, ¿la mejor excusa? hacer que la celebración sea para ellos. La Niña al pie del árbol de Navidad también había comprendido que la real celebración está en la alegría que se experimenta en el corazón.

La Niña grande aprendió a aplazar la emoción del deseo de celebrar con los suyos, pero no a olvidar el entusiasmo de la Niña pequeña. Tan solo entendería que el verdadero símbolo de la Navidad es una estrella que refulge dentro de cada corazón y está deseosa de ser compartida.

La Niña al pie del árbol de Navidad ahora sabe que no importa el lugar, las personas con las que esté, ni los vistosos empaques. La luz de la Navidad está dentro de sí y su deseo más genuino de avivarla y compartirla a convierte en un verdadero regalo.

                                ¡F E L I Z    N A V I D A D!

 

 

 

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Rosa Masi

Rosa Masi

Emprendedora del Programa Cuidar de Ti... Convencida de la importancia de reconocer y validar nuestras emociones para aprender a relacionarnos con nosotros mismos y con los demás desde el adulto sano

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